"No podemos dejar que otros hermanos carezcan de lo necesario mientras a nosotros nos sobran cosas"

lunes, 10 de marzo de 2014

SANTA EMILIA PROCLAMÓ EL REINO

“ Dios considera como hecho a sí mismo lo que se hace por los pobres, de los cuales gusta llamarse Padre”
“ No me permitía nada que no fuera absolutamente necesario, para economizar para los pobres”
Estamos recién comenzados en el tiempo de Cuaresma, tiempo para la reflexión;  la oración, el ayuno y la caridad.  Estas dos frases pronunciadas por la boca de Sta. Emilia, marcan la clave de nuestra invitación en la búsqueda de la felicidad por la que toda persona lucha e incluye ya sea “creyente o no creyente”.Y haciendo eco latente de estas frases;  recordamos las 4 invitaciones al “ser felices” según S. Lucas; aunque solo nos detendremos en la primera: 
Felices o dichosos los pobres, 
Felices o dichosos los hambrientos
Felices o dichosos los que lloran
Felices y dichosos los perseguidos
Pero, ¿cómo una persona pobre, hambrienta, que llora y que es perseguida puede ser feliz? ¿cómo podemos creer semejante dicotomía?
Cuando, Jesús anuncia la llegada del Reino de Dios; se dirige a los pobres como los primeros que deben escuchar este anuncio como "una Buena Noticia". «El Espíritu del Señor está sobre mí y me ha ungido para que dé la Buena Noticia a los pobres». (Lc 4,18) El Reino de Dios pertenece, según Jesús, a los pobres que son; los desposeídos, los hombres y mujeres indigentes, los extranjeros, los indefensos, víctimas de la opresión, incapaces de defender sus derechos, gentes a las que nadie hace justicia, personas para las que no hay sitio en el país, en las estructuras sociales, ni en el corazón de la mayoría de los hombres y mujeres. A través de Jesús, vemos, que la predilección de Dios es por los pobres, pero no porque la pobreza sea buena en sí misma ni haga a nadie mejor. La razón es que son pobres, marginados,  abandonados, y Dios Padre nuestro, Padre de todos reina entre los hombres sin derechos para hacer justicia a los que nadie hace (Sal 72.12-14.146,7-10). Jesús anuncia el Reino de Dios a los pobres desde su actitud de cercanía, escucha, servicio, y defensa  Mt. 11, 25 acoge y ayuda a los necesitados; los enfermos, los mendigos, las viudas, las prostitutas, los ancianos y niños; todos aquellos que quedaban desamparados por la Ley. Jesús, se acerca a las personas sin interés de poder, de riqueza o de reconocimiento personal.  Se acerca, porque las ve necesitadas, hundidas en el dolor, sin derechos y con ese anuncio del Reino se pone al servicio de los pobres, comparte su suerte hasta el final “quedando crucificado”. Al mismo tiempo denuncia las injusticias con el fin de despertar en la sociedad una corriente de solidaridad y verdadera fraternidad.El acercamiento de Jesús a los pobres le convirtió en un marginado, perseguido y crucificado, cayendo sobre él el peso de la ley de los poderosos. Así, se identificó, hasta su muerte con los pobres y con su resurrección encontramos ese respuesta definitiva “Jesús hace felices a los pobres” (2Co 8,9) «siendo rico, se hizo pobre para enriquecernos con su pobreza»-.Este estilo de vida pobre y con los pobres; fue por el que optó Sta. Emilia como consecuencia una vida de oración que abarcaba todas sus horas; porque orar es rezar pero orar es también obrar ya nos decía; “no me permitía nada… para economizar para los pobres”. Su acogida a los pobres, despertaba entre los hombres y mujeres la fraternidad del reino. Y a esto, nos sigue invitando hoy… a una sociedad más fraterna, un ser humano más libre, una vida de felicidad verdadera…
El Padre Nuestro, Padre de Jesús de Nazaret;  sigue siendo el Dios de los pobres. Que el evangelio a partir de ahora resuene  entre nosotros, como una llamada urgente a una actuación personal y comunitaria a favor de los más pobres y marginados.
                                                                  Sigue Sus Huellas
L.C.R.

3 comentarios:

  1. "Si quieres ser perfecto,
    vende lo que tienes, y dáselo a los pobres y luego ven y sígueme"

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  2. Me encanta esta entrada.

    En las Bieaventuranzas de Lucas, las más aproximadas a la realidad del Jesús histórico y apenas reelaboradas según la gran mayoría de exégetas, existe una diferencia fundamental respecto a las de Mateo. Jesús emplea, tras cada Felices, la palabra vosotros. Felices vosotros los pobres... Ahí yace la opción preferencial de Dios por los pobres; Jesús está rodeada de pobres, de marginados... se ha hecho uno de ellos desde el momento que cura a un leproso y a un cadáver tocándolos. Por eso tiene verdadera autoridad y es creíble su proyecto. No es como cuando Rajoy o cualquier político de turno dice a la ciudadanía "No os preocupéis, que todo irá bien", y lo suelta desde su torre de marfil. Cuando Jesús dice no os preocupéis, porque sois bienaventurados, lo dice desde el convencimiento absoluto, desde su propia experiencia de pobreza y de marginación, de que ahí están los predilectos de Dios. Por eso nos enriquece con su pobreza y por eso, tiene absoluta razón Santa Emilia cuando comenta que todo lo que gastemos de superfluo se lo estamos quitando de alguna manera a los pobres, pues no podremos compartirlo con ellos, los predilectos de Dios.

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  3. Así es, todo lo que tenemos de más es de nuestros hermanos que pasan necesidad o mueren de hambre...
    Gracias por vuestras reflexiones
    L.C.R.

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