"No podemos dejar que otros hermanos carezcan de lo necesario mientras a nosotros nos sobran cosas"

lunes, 7 de abril de 2014

SANTA EMILIA BUSCÓ LA FELICIDAD DE LA PERSONA

Emilia de Rodat, siendo aun niña, sintió un profundo amor a Dios y a los pobres. Así se expresa en su autobiografía:
” Cayó en mis manos un cántico que produjo en mí un recogimiento profundo y extraño. Comencé a amar a Dios con todo mi corazón… 
Amaba mucho a los pobres y  experimentaba un gran gozo en darles limosna.
Una piadosa niña, llamada Mariana Gombert, costurera, conociendo mi atracción, me llevaba a veces con ella a visitarlos. Les daba el dinero que tenía. Un día, después de haber vaciado mi monedero, estaba desconsolada, porque no tenía nada que dar. Se lo dije a mi abuelo, pues él era el que me proveía ordinariamente. Al ver mi dolor me dio más y fui a distribuirlo en compañía de Mariana. Teníamos un escudo (tres francos), visitamos veinte enfermos y no dimos a nadie menos de tres céntimos; a varios dimos cuatro e incluso cinco. Cuando terminamos, la bolsa que yo misma llevaba y en la que habíamos puesto nada más que tres francos no estaba vacía. Mariana exclamó al ver esta multiplicación”¡Providencia!”.Esta piadosa joven había sido abandonada por sus padres y, sin embargo, los cuidó con bondad en su vejez. Los pobres la veneraban.”
Esta experiencia de Emilia de  Rodat es para nosotros un desafío…Hoy, los pobres nos piden una respuesta urgente…Nuestro monedero tiene más de tres euros…y, desde nuestro lado, o un poco más lejos, o atravesando los mares, estamos escuchando los gritos de los hombres y mujeres que pasan necesidad…Nuestro reto es pararnos , contemplar nuestro dinero y allá en el fondo de nuestro corazón, percibiremos, como un susurro,  la palabra COMPARTE… 
Compartamos nuestros recursos económicos, compartamos nuestra felicidad…, la que tenemos… ayudar a conseguir esa  felicidad que todos deseamos…¡Que hermoso sería si el objetivo de la política fuera crear felicidad…dar a cada uno lo suyo, lo que le corresponde…  
Pero esta es la situación en la que nos encontramos. En el 2000 la ONU marcó unos objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) con el fin de reducir la pobreza extrema mundial en un 50% con respecto a las cifras recogidas en 1990. Y se marcó el 2015 como el fin del ciclo (que duraría 15 años) para esa reducción de pobreza por medio de tres componentes:
- la salud (medida a través de la esperanza de vida al nacer) 
-la educación (medida mediante la tasa de alfabetización y los años de escolarización) 
-el desarrollo económico (medido a través del PIB per cápita). Estos datos de la ONU nos llegan ahora en un momento en que España ha aumentado la pobreza con grandes repercusiones sobre todo a nivel infantil y 3.000 millones del pobres habitan el mundo, es decir, un 43% de la población total sufre pobreza. 

El filósofo Fernando Savater en 2009 en un acto organizado por la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo decía: "La única raza excluida es la de los pobres, es la enfermedad más grave, la que más muertes causa es la miseria. La miseria entendida como la falta de acceso a los demás y a la ayuda que colectivamente se puede prestar" y añadía, "Lo que hay que reclamar es que la pobreza sea declarada ilegal, como lo es la esclavitud, y sin embargo la aceptamos como normal durante siglos". Y encima los pobres no sólo tienen que soportar la negación de las necesidades básicas para la vida, como alimento, agua potable, vivienda, sanidad y atención a la salud, el trabajo,  sino que, además, allá donde viven y allá donde migran sufren el azote de la  que la también filósofa Adela Cortina denominó porofobia: nuestro miedo, por prejuicios, a aceptarlos como hermanos nuestros, con nuestros mismos derechos. 
Faccendini-, sostiene que “la pobreza no es normal, no es natural”. No existe la pobreza en el mundo de los animales no racionales. Es una creación exclusivamente inductiva del hombre. Es una construcción social, por consecuencia, es una creación humana". 
Las últimas noticias, junto con las tragedias y muertes de nuestros hermanos migrantes subsaharianos, son el índice de pobreza en España afectando a familias y mayoritariamente a los ancianos y niños por su vulnerabilidad. Este aumento de la pobreza en las familias españolas se debe sobre todo a la falta de empleo y recortes en ayudas sociales.
Oxfam Intermón presentaba un informe en 2013 sobre la situación y las ayudas públicas de   cooperación internacional donde se destaca que España en la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD) ha tenido un recorte del 70% en estos últimos cuatro años. Según la ONG, durante el transcurso de la crisis no sólo se ha reducido el dinero público destinado a la cooperación internacional, sino que también se han cambiado las estrategias y el destino de las mismas. Los grandes damnificados han sido los ciudadanos pobres del África subsahariana, que han visto cómo las ayudas del Estado español a sus países se han reducido un 70% menos. Estas personas que están intentando cruzar el estrecho o llegar a Melilla huyen de la pobreza, por lo que una de las principales cosas que podemos hacer es trabajar desde la cooperación para reducir la pobreza y ofrecer oportunidades. 

Una situación para cuestionarnos… 

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